Las etapas de la vida | Caspar David Friedrich | 1835

•junio 1, 2012 • Dejar un comentario
Las etapas de la vida | Caspar David Friedrich | 1835

Las etapas de la vida | Caspar David Friedrich | 1835

Junto a otros artistas como JMW Turner o Constable en Inglaterra, el alemán Caspar David Friedrich es uno de los máximos exponentes del movimiento romántico.

En sus paisajes, muestra la naturaleza de diversas formas. Algunas veces, ésta es dramática y poderosa; en otras, desoladora y deprimente. En ciertas excepciones, sus paisajes son calmos y pacíficos.

Al artista le gustaba incluir pequeñas figuras humanas en sus pinturas, pero ellas quedan eclipsadas frente al paisaje. Como todos los románticos, Friedrich consideraba a la naturaleza como una expresión divina. No era ya el objeto de estudio de la ciencia, sino que era una expresión de lo sublime, de Dios. El artista gustaba de caminar solo por bosques y playas contemplando en silencio los paisajes que luego llevaría al lienzo y, por ello, no sorprende que sus pinturas sean contemplativas y tengan un aire místico.

Su necesidad de introspección lo llevó a ser una persona extremadamente solitaria. Uno de sus amigos lo definió como “el mas solitario de los solitarios”. A medida que pasaba el tiempo, mostraba esta soledad en sus obras con colores apagados y composiciones sombrías. Friedrich meditaba constantemente sobre la vejez, la muerte y la trascendencia. En Las etapas de la vida, una de sus últimas pinturas, se muestra claramente la melancolía que experimentaba en la vejez.

Los 5 personajes que aparecen representan a la familia Friedrich. El artista, de espaldas y con bastón, es recibido por un señor de galera, su sobrino. La mujer y los niños son todos hijos del propio artista. El paisaje que vemos, se ha identificado con la costa del norte de Alemania, cerca de su lugar de nacimiento. Los barcos que llegan hasta allí son alegóricos a los personajes. Las naves se dirigen a la costa, pero mientras algunas están cerca de su destino, otras todavía siguen distantes. El anciano Friedrich, en esta pintura, nos muestra la vida como un camino y sus diferentes etapas a partir de la edad de los personajes que utiliza.

Los embajadores | Hans Holbein el joven | 1533

•mayo 18, 2012 • Dejar un comentario
Los embajadores | Hans Holbein el joven | 1533

Los embajadores | Hans Holbein el joven | 1533

La carrera de Holbein comenzó en Suiza, donde se hizo conocido por retratar a Erasmo de Rotterdam, autor del libro Elogio de la locura.

En el círculo humanista de Erasmo de Rotterdam también se encontraba Tomás Moro, autor de Utopía y canciller de Enrique VIII de Inglaterra. Fue Erasmo quien intercedió por Holbein frente a Tomás Moro para que ocupe el puesto de Artista del Rey y así, Holbein, antes de los 30 años, fue recibido en Inglaterra por la corte de Enrique VIII.  En la serie The Tudors podemos ver toda la historia.

El artista acostumbraba pintar retratos de la corte del rey, sus amantes, terratenientes y diversos funcionarios. Los retratos más conocidos de Holbein son, sin duda, los de Enrique VIII. En cambio, la pintura Los embajadores se hizo famosa por la composición y temática que ella muestra. Mientras que los retratos se agotan en sí mismos, en Los embajadores siempre podemos encontrar nuevas interpretaciones e hipótesis.

Los personajes que se encuentran en la obra son, presumiblemente, Jean de Dinteville, un embajador francés; y Georges de Selve, un obispo, que también hacia las veces de embajador de la Republica de Venecia y la Santa Sede. Aunque hay debate sobre la identidad de los personajes, la National Gallery de Londres parece no tener dudas.

Como puede observarse, Holbein fusiona el retrato y la naturaleza muerta en Los embajadores. Para interpretarla, es necesario entender la obsesión del artista por los símbolos. Los dos embajadores y los objetos con los que posan pueden interpretarse de forma simbólica.

Si miramos con atención, los vestuarios de los embajadores son radicalmente diferentes. Mientras que el francés de la izquierda usa ropa de alta costura, mundana; el obispo viste un atuendo religioso.

Calavera anamórfica

Calavera anamórfica

Los objetos que se incluyen se diferencian claramente entre sí. En la tarima observamos, en el nivel de arriba, elementos que hacen referencia a los cielos: un globo celeste (para estudiar las estrellas), un cuadrante, un torquetum (una calculadora astronómica) y más. En el nivel inferior, los objetos hacen referencia a la tierra: un globo terráqueo, libros e instrumentos musicales. Abajo, en primer plano, vemos una extraña forma diagonal, que es una de las características más interesantes de la pintura: una calavera pintada mediante anamorfosis, una técnica en donde se dibuja una figura que no puede identificarse cuando se observa de frente; solo tiene sentido cuando la observamos desde otra perspectiva. Se supone que Los embajadores iba a ser colgada en el descanso de una escalera, por lo que la calavera podía ser vista a medida que se bajaba de ella. A nivel simbólico, la calavera representa, universalmente, a la muerte.

Con estos indicadores, Holbein nos muestra el mundo espiritual en los diferentes niveles de la pintura: el cielo, la tierra y el infierno. Los hombres, en medio de ellos, se encuentran entre el eterno conflicto de la creencia en un poder superior o no.

Más información sobre los símbolos, aquí.

Las señoritas de Avignon | Pablo Picasso | 1907

•mayo 4, 2012 • Dejar un comentario
Las señoritas de Avignon | Pablo Picasso | 1907

Las señoritas de Avignon | Pablo Picasso | 1907

Picasso no necesita introducción. Si pensamos en pintura, probablemente pensemos en Picasso al lado de otros grandes artistas del renacimiento, como Leonardo o Miguel Ángel. Si pensamos en porqué Picasso es considerado uno de los más importantes, la respuesta me parece relativamente simple: porque fue el artista más completo de todos. Picasso mostró desde temprano un talento extraordinario para la pintura. Ya en su adolescencia, sus dibujos estaban al nivel de grandes del clasicismo francés como Ingres o David.

Otra característica del español fue su constante experimentación: Picasso nunca se encasilló en un estilo o movimiento, y ni siquiera en un mismo tipo de arte. Pasó por un periodo azul, uno rosa, uno cubista (movimiento que él mismo fundó junto a Braque), un periodo más clasicista y, por último, uno surrealista.

Así también, aparte de la pintura, Picasso trabajó esculturas, cerámicas, litografías, y hasta alfombras. El conjunto de sus obras de arte suman más de 50.000, lo que lo hizo el artista más prolífico de todos los tiempos. Independientemente de si a uno le gusta su obra (a mí, personalmente, no me gusta), no se puede dejar de reconocer la genialidad de este artista.

No voy a hacer un estudio exhaustivo sobre Las señoritas de Avignon, porque hay libros enteros que analizan esta pintura; así que solo haré una breve reseña con los datos que me parecen más importantes.

Picasso tenía 25 años cuando terminó el lienzo. Contrario a lo que muchos piensan, la pintura no tiene absolutamente nada que ver con la ciudad de Avignon en Francia. El correcto nombre de la pintura (que no fue bautizada por el artista) era “Las señoritas de Avinyó”. Ésta era una calle repleta de prostíbulos en Barcelona, España. Como Picasso vivía en París, y solo sus amigos de la juventud conocían este lugar, los franceses fueron deformando paulatinamente el “Avinyó” por el “Avignon”, y así permaneció el nombre hasta el día de hoy. La escena de la pintura, sin lugar a dudas, retrata el interior de un burdel de Avinyó con 5 prostitutas.

Solo con una vista rápida a la pintura, uno puede darse cuenta de que es una pintura tosca, incompleta, sin ninguna demostración de virtuosismo. Es incluso fea. Pero todo esto estaba cuidadosamente planeado por Picasso, que no dejó nada librado al azar: el artista realizó 800 estudios antes de terminarla. Es decir, ensayó 800 veces la composición, los personajes y los elementos de la obra. Nunca nadie realizó tal cantidad de bocetos para una sola pintura.

Muchos analizan las influencias que tuvo Picasso para pintar la obra. Algunos dicen que las mascaras de las mujeres de la derecha son africanas; otros dicen que el artista se inspiró en la pintura ibérica primitiva; otros sostienen que los ojos completos en la mujer de la izquierda, de perfil, obedece a la tradición egipcia; y hay algunos que creen que los colores planos y brillantes son copiados de los fauvistas franceses. Todo esto puede ser cierto o no, pero me parece completamente irrelevante. Como sostenía anteriormente, Picasso no era un improvisado. Probablemente haya estado influenciado por todas estas fuentes, pero las utilizó para crear algo nuevo. Esta creación fue la que provocó el cubismo, un nuevo territorio para explorar en el arte.

Cuando Picasso mostraba la pintura a su círculo más intimo, generaba un completo rechazo. La mayoría se horrorizaba y hasta algunos se reían del experimento del artista. Solo un par de sus amigos más cercanos lo apoyaron. De hecho, la pintura no fue exhibida hasta 9 años después de ser terminada.

¿Pero qué fue lo que generó tanto rechazo? Mujeres desnudas se han retratado desde nos peleábamos con los neanderthals, así que es imposible que eso haya causado tanto revuelo. ¿Será la temática del burdel y las prostitutas? Tampoco. Muchos artistas ya habían trabajado estos mismos temas, desde Tiziano hasta Toulouse-Lautrec. ¿Entonces? Lo diferente en Las señoritas de Avignon es la forma de retratar a los personajes: si pensamos en el contenido, vemos que las mujeres no interactúan entre sí. No parecen hacer nada salvo ofrecerse pasivamente al espectador. Como objetos. La pintura de Picasso las retrata sin emociones por primera vez en la historia. Las “señoritas” no tienen encanto, ni calidez. No son felices, pero tampoco están tristes. Solo dirigen una mirada vacía e inquietante hacia el espectador. Eso fue lo revolucionario: con una sola pintura, Picasso despoja al arte de lo Sublime. Por otro lado, los rostros de las mujeres de la derecha se transforman hasta un punto irreconocible. Mientras que la de arriba parece usar una máscara, el rostro de la mujer de abajo está descompuesto, desintegrado (a la futura manera cubista). El artista aquí no deforma la realidad, ni la expresa de una forma particular. Hace otra cosa: pinta algo que nunca estuvo ahí, abandonando la tendencia natural del arte hacia el realismo. Es por ello que todos los críticos coinciden en la importancia de Las señoritas de Avignon como punto de inicio del arte moderno.

Autorretrato | Anselm Feuerbach | 1873

•abril 25, 2012 • Dejar un comentario
Autorretrato | Anselm Feuerbach | 1873

Autorretrato | Anselm Feuerbach | 1873

El sobrino del filósofo Ludwig Feuerbach se posicionó como el líder del movimiento clasicista en la Alemania en el siglo XIX. Como hemos visto en posts anteriores, el clasicismo trataba de imitar el ideal de perfección de la pintura del antiguo imperio romano y la antigua Grecia. Feuerbach, por su parte, también estuvo influenciado por la obra de los maestros italianos del alto renacimiento, a quienes estudió en detalle.

La mayoría de su obra está constituida por retratos clásicos, pero también trabajó grandes composiciones, tales como La batalla de las amazonas. En el mismo año, Feuerbach pintó su autorretrato. En él, vemos una pintura extremadamente apagada, casi completamente ausente de color, que está presente únicamente en la piel del rostro y en el azul de los ojos. El retrato lo presenta a Feuerbach como un hombre noble y austero. El bigote cuidado parece imponer respeto. La curiosidad de esta obra reside en la posición que adopta la cabeza del artista: a pesar de que es un clásico retrato a 3/4, la cabeza de Feuerbach gira a la izquierda como si estuviese mirando algo por sobre su hombro. Mientras que el modelo de los retratos a 3/4 es generalmente pasivo, el artista aquí parece estar reflexionando mientras observa algo. La pintura nos hace preguntar que estaría pensando Feuerbach en ese momento y, así,  nos pone a nosotros como espectadores activos frente a ella.

Casamiento à-la-mode 2: Tête à Tête | William Hogarth | 1745

•abril 11, 2012 • Dejar un comentario
Casamiento à-la-mode 2: Tête à Tête | William Hogarth | 1745

Casamiento à-la-mode 2: Tête à Tête | William Hogarth | 1745

William Hogarth es reconocido como el primer artista occidental que trabajó pinturas en serie, esto es, un grupo de obras con un hilo conductor, un tema en común. Ahora muchos artistas contemporáneos trabajan en series para explorar diferentes modos de hacer evolucionar su obra, pero no era usual en el siglo XVIII.

Las series de Hogarth son satíricas y moralistas. Usaba sus pinturas para aleccionar al público en una variedad de diferentes temas. Uno de ellos era el casamiento por conveniencia, que suscitaba grandes debates en aquella época. Aunque, tradicionalmente, los matrimonios por conveniencia eran la regla, la mayoría de estas parejas terminaban siendo miserables. Muchos autores de la época comenzaban a sostener que era el amor la base para sostener un matrimonio saludable, y no el dinero. El artista, con la serie Casamiento à-la-mode se propuso ilustrar los peligros de los casamientos arreglados a partir de 6 pinturas.

La segunda de estas pinturas, llamada Tête à Tête (“cara a cara”, en referencia a una conversación privada entre dos personas), también llamada Poco después del casamiento, nos muestra el momento en que un matrimonio arreglado de clase alta empieza a desmoronarse. En ella vemos el interior de una propiedad y 4 personajes: el matrimonio (el vizconde y la vizcondesa, ambos sentados), el ministro metodista (yéndose de la habitación) y el sirviente (bostezando detrás). La acción ocurre luego de la noche de bodas. La pintura, repleta de símbolos, nos muestra una situación que solo podemos entender si observamos con cuidado. La pareja parece desinteresada uno del otro. La mujer está sentada con una sonrisa mientras se despereza. Tiene las piernas abiertas, lo que alude a la entrega sexual; y por ello, se cree ha pasado la misma noche de su boda con su amante. El esposo, muy al contrario, bosteza cansado y aburrido. Ha pasado la noche en un burdel, lo que se infiere por el gorro de dormir que sobresale de su saco y que esta oliendo el perro. Sin embargo, no ha mantenido relaciones sexuales. La espada rota a sus pies alude a su impotencia. El parche negro en su cuello nos indica que el esposo ha contraído algún tipo de enfermedad de transmisión sexual (este parche aparece en la primera pintura de la serie, por lo que sabemos que se ha contagiando incluso antes de casarse).

En Tête à Tête el matrimonio ya comienza a desmoronarse, pero la historia termina mucho peor: las pinturas que restan, nos cuentan que el esposo descubre al amante de su esposa y es asesinado. El amante homicida es luego juzgado y colgado en la prisión de Tyburn. Por último, la sentimental esposa, deprimida por la muerte de su amante, termina suicidándose.

A través de la sátira y la ironía, con una historia bizarramente trágica, Hogarth nos muestra parte de sus creencias y su opinión respecto de los matrimonios por conveniencia. La serie, a pesar del trabajo y éxito del artista, no tuvo el recibimiento esperado y tuvo que ser vendida por pocas monedas.

J.R.S.G. (de la ocultación) | Nicola Samorí | 2010

•marzo 29, 2012 • Dejar un comentario
J.R.S.G. (de la ocultación) | Nicola Samorí | 2010

J.R.S.G. (de la ocultación) | Nicola Samorí | 2010

Acabo de ver por primera vez la obra de Nicola Samorí, un artista italiano de sólo 35 años que desde el 2002 participa en diversas exhibiciones, tanto individuales como grupales.

Sus pinturas son oscuras e inquietantes. Samorí nos muestra retratos barrocos, que luego deforma mediante calor (como con un soplete) o corriendo la pintura.

Ya Francis Bacon nos atemorizaba, a su manera, en tiempos de la Escuela de Londres. Sin embargo, la técnica de Samorí es infinitamente superior. Sus retratos son exquisitos y detallados; y, si los hubiese dejado así, podrían ser considerados hasta atractivos. Pero una vez que los termina, comienza a deformarlos, y los hace terroríficos. Al “arruinar” sus pinturas, Samorí las hace mucho más interesantes y desafiantes.

En J.R.S.G. (de la ocultación), el artista nos muestra a un anciano sentado reclinado hacia adelante con el torso desnudo, intentando cubrirse con un manta colorada. No podemos ver el rostro porque una gran mancha de pintura blanca lo tapa y se chorrea hasta el extremo inferior del lienzo. La forma de esta mancha se asemeja a la calavera de una vaca, pero esta es solo mi opinión y, cualquier interpretación acerca de ello, seria forzada e incomprobable. Tampoco tengo la menor idea de a que hace referencia el titulo de la pintura. ;)

Pueden visitar la página web del artista en www.nicolasamori.com

El levantamiento de Lázaro | Guercino | 1619

•marzo 21, 2012 • 4 comentarios
El levantamiento de Lázaro | Guercino | 1619

El levantamiento de Lázaro | Guercino | 1619

Luego del periodo barroco/manierista, en la Italia del siglo XVII, los artistas se podían ubicar dentro de 2 tendencias: aquellos que trabajaban según el clasicismo romano-boloñés y los que lo hacían a partir del caravagismo.

El clasicismo remitía a la obra de Rafael, con predominancia del dibujo sobre el color, con composiciones cerradas (es decir, con los protagonistas en el centro de la obra) y con personajes en reposo o en posiciones serenas.  En definitiva, buscaban un arte que pudiese expresar el ideal de belleza de pintor renacentista.

Pero años antes, Caravaggio había cambiando las reglas del arte italiano justamente a partir de acercarse a la pintura de forma opuesta al clasicismo: prefería el movimiento, las composiciones abiertas, el contraste de luces y sombras, y sus motivos reflejaban algún tipo de conflicto.

A fines del 1500 nacia Il Guercino (“el bizco”), quien fue prácticamente autodidacta hasta que entró en la accademia fundada por los Carracci, de línea netamente clasicista. Sin embargo, el artista se hallaba en el medio de las dos tendencias que explicaba anteriormente y, por ello, aunque algunas de sus obras son clásicas, otras son marcadamente caravagistas.

El levantamiento de Lázaro es, definitivamente, una de las caravagistas. La pintura nos muestra la escena relatada en el Evangelio de San Juan 11, en donde Cristo resucita a Lázaro, uno de sus amigos. El había muerto 4 días antes y había sido enterrado en una cueva, según la costumbre judía de la época. Todos los personajes del relato se encuentran en la escena: Lázaro semi desnudo siendo desatado, Cristo a la derecha señalándolo, María y Marta sorprendidas por la resurrección, sacerdotes judíos a la izquierda murmurando acerca del milagro y, por último, un personaje con nauseas causadas por el hedor proveniente de la tumba en el extremo inferior derecho de la obra. La composición en diagonales, el juego de luces y sombras, el dinamismo de la obra y el movimiento son todas características del estilo de Caravaggio, al cual Guercino suscribió. La obra lleva un hecho sobrenatural a un plano real y es por ello que el artista solo sugiere la divinidad de Cristo mediante un halo casi imperceptible: el dramatismo, en la pintura, no es causado tanto por el milagro en sí, sino por la experiencia de presenciarlo.

 
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